Terca. No tozuda

El 25 de Julio, quizás para celebrar el día de la Patria Galega, se me ocurrió poner este estado en el Facebook: Soy terca. No tiene nada de malo. ¿Desde cuándo no es correcto estar seguro de lo que quiere uno?”  Las reacciones fueron variadas. Hay quien lo achacó a mi condición de Aries (el tozudo sería Tauro) o de Ambizurda. Otras voces defendieron el hecho de tener una personalidad marcada aunque a veces descoloca y la diferencia entre ser terco y tener seguridad en uno mismo.

Pero la discusión más interesante se dio buscando la diferencia entre “terco/a” y “tozudo/a. En este caso, la RAE no nos ayuda en absoluto:

  • Terco: Pertinaz, obstinado e irreducible
  • Tozudo: Obstinado, testarudo

Terco, obstinado, cabezudo…

Lejos de mí discutir la sapiencia de los ínclitos miembros de la Real Academia, pero creo que hay un matiz, que se obvia en las definiciones que nos dan en este caso; sin olvidar el pequeño hecho de que éstas son sinónimos, no explicaciones de significado. Hay una gradación entre ambas palabras, como la hay entre otras como perseverante, tenaz, insistente, porfiado, empeñado, empecinado, firme, obcecado, cabezudo, cerril y obsesionado. También hay connotaciones, seguro que uno prefiere que le llamen contumaz a cabezota.

Para mí la diferencia, “la pequeña sutileza que decía una amiga, entre terco y tozudo es simple: El terco tiene razón (o al menos está convencido de ello). Insiste, es pertinaz, defiende una idea. El tozudo lo es por principio, por mantener su posición. Se emperra porque no quiere ceder, por la lucha en sí, no por el objetivo. Es testarudo, es más, es testa-duro.

Lo que tu sientes se llama obsesión

Como decía otro amigo, en roman palatino, la diferencia es una orden de alejamiento”. Y como ejemplo, es espléndido. No es lo mismo tener un admirador insistente, un pretendiente tenaz, que un acosador, y la diferencia es, precisamente, una orden de alejamiento. El primero está enamorado de la persona y sólo piensa en hacerla feliz. Y su amor es terco. El segundo no soporta el rechazo Para mí o para nadie”. No es amor, sino obsesión (o ansia de posesión) y es tozudo.

Uno no se pone terco. O tozudo. Es una cuestión de voluntad.