Judías verdes con pollo: a la Marae

Este sábado pasado me puse yo a hacer experimentos con la cocina, y habida cuenta de lo que quedaba en el frigo, el plato estrella de la noche fue “Judías con Pollo”. Empecé por el principio, por lo que toda chica geek haría, buscar la receta en internet. A poder ser con fotos. La escogida fue ésta:

Primer paso: revisar los ingredientes:

Pollo troceado: Tengo. Es de “a consumir preferentemente” hace dos días, pero no me da miedo el peligro.
Cebolla: Tengo cebollas para parar un carro. Entiendo que una.
Ajo: La receta dice, más tarde, dos dientes. Yo tengo ajo troceado, del supermercado asiático, que es de mojar con pan y sin pan.
Zanahoria: Tengo una tonelada. Son pequeñas. Separo media docena.
Pimiento rojo: ¡Oh que suerte! Tengo uno. La receta dice medio, pero como éste es mini, lo aceptamos como medio.
Pimentón dulce: De eso no tengo. Pero tengo un sobrecito del chili que me sobró de la comida china que va a ir como Marae que me llamo.
Judías verdes: Presentes. Medio kilo largo.
Caldo: Tengo, pero no me apetece abrir el tetrabrik entero. Aparte de que en las Galias lo hacen muy denso. Lo cambio por media docena de cuadrados de puré de apio que me miran con pena desde el congelador.
Patatas: También tengo. Las estaba dejando envejecer para hacer una tortilla, pero va a ser que sí. Cuatro medianas.
Sal, Pimienta molida, Aceite de oliva: Presentes

La receta menciona más tarde que hace falta vino blanco. Yo sólo tengo tinto así que opto por un chorrito de sidra.

Segundo paso: Leer la receta

Como ya he dicho en los ingredientes, muchas cosas se van explicando a lo largo de la receta. Es lo que tienen las recetas, que no siguen un orden temporal lógico, como si todas naciéramos sabidas y en vez de las tablas de multiplicar nos hubiéramos aprendido los tiempos de cocción de los alimentos. O calcular a ojo las proporciones como quien se repite la tabla periódica de los elementos.

Así he descubierto ingredientes que faltan en la lista, y que, pese a lo que me dice la receta, he de empezar por trocear todas las verduras. Mientras yo pico todo el resto, pongo a mi novio a pelar zanahorias. Detesto pelar zanahorias. (y no va con segundas)

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Tercer paso: Seguir la receta

Tal y como viene (verde) en Cajón Desastres:

Comenzaremos por salpimentar (sal y pimienta molida) todos los trozos de pollo, mientras en una cazuela pondremos 3 cucharadas de aceite de oliva a calentar y vamos a ir dorando bien todos los trozos de pollo a fuego fuerte.

Tengo un problema secuencial. ¿No sería mejor poner a calentar el aceite mientras salpimento el pollo y luego echarlo a la cazuela? Es lo que he hecho y el pollo no ha protestado.

Una vez todo el pollo se haya dorado le añadimos la cebolla, dos dientes de ajo, zanahoria y medio pimiento rojo que previamente habremos troceado. Removemos bien y dejamos cocinar unos minutos removiendo para despegar en su caso del fondo de la cazuela toda la esencia que nos ha dejado la carne

Hecho. Removido. Cocinado y vuelto a remover.

Cuando la cebolla y demás verduras estén blanditas le vamos a añadir le pondremos media cucharadita de pimentón, removemos y a continuación le ponemos medio vaso de vino blanco y dejaremos que reduzca.

Desconfío de que las zanahorias se vuelvan blanditas tan así de repente… Echo el pellizco de chili reciclado y añado un vaso de sidra. Sí. He dicho un vaso. No sabéis la cantidad de pollo que hay en mi cazuela.

Cuando se haya quemado el alcohol del vino con el pollo le añadiremos alrededor de medio litro de caldo de pollo casero o de verdura, o bien en su caso, si no contamos con caldo preparado le añadimos agua y una pastilla de caldo concentrado y dejaremos cocer unos cinco minutos.

No tengo caldo concentrado y sustituyo el caldo preparado por los cuadrados de puré y un litro de agua. Sí. He dicho un litro. Sigo teniendo un montón de pollo y cuando lleguen las judías y las patatas, la proporción no se va a arreglar.

Mientras tanto vamos a limpiar y trocear las judías verdes, para ello debemos cortar los extremos de cada una y retiramos la hebra o barba lateral y después las partiremos en trozos de unos 5-6 cm.
A continuación vamos a pelar las patatas y trocearlas a tamaño medio que se pueda ingerir de un bocado.

Esto hace un rato que lo he hecho. Habida cuenta de la cantidad de judías y patatas, los cinco minutos me parecen un poco optimistas. Me doy cuenta de que me he olvidado del ajo. Lo añado a toro pasado. Por si las moscas.

Añadimos las judías verdes y las patatas troceadas, un poco de sal y dejamos que cueza durante unos 20 ó 25 minutos aproximadamente a fuego medio lento.

Me siguen pareciendo muy optimistas los tiempos en esta receta. La cocción de las judías dura lo que les lleve, más en los 40 que en los 25 si no son recién cortadas, lo que es mi caso. Como buena geek, aprovecho para escribir este post.

A los veinte minutos, voy a comprobar cómo van. Las judías están durísimas. Las asusto. ¡UUUUH! No, asustar la verdura es echarle un poco de agua fría.

Les doy veinte minutos más. Las judías me quedan al dente (no confundir con el diente roto).

¡Abuela, abuela! ¡Esto está de mueeerte!

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