Accidente es nombre de Gata

Quiero un perro

Todo el mundo me pregunta porqué mi gata se llama Accidente. Que si no había otro nombre, que si tiene que tener un “mi”, que si lo pronuncio en francés… Sí, es cierto, en realidad es “Accident” (pronúnciese “aksidEn”) y le va al pelo. Y tiene mucho. Lo de los nombres de animales me viene de familia, el perro de mi abuelo se llamaba Jomeini.

El caso es que yo quería un perro. Uno pequeño, como había sido mi perro Flip (como el amigo de la Abeja Maya). A Flip me lo regalaron cuando aún estaba en el parvulario. Era MI perro. He convivido con muchos bichos en mi vida (de cuatro y de dos patas) y a ninguno lo echo de menos como a Flip. No sé por qué, Flip acabó en casa de mi tía. A mí no me preguntaron, y todavía, casi treinta años después, tengo la espinita clavada. Visto que la casa donde vivo aparte de novio tiene jardín, me parecía posible lo de adoptar un perro. He dicho adoptar. Los perros no se compran. ¿Te comprarías a un amigo? ¿A alguien que va a dormir contigo? Pues eso.

Gata con suerte

Mi novio se cerró en banda. Probé el chantaje emocional, los vídeos de perros monos de youtube, las fotos de publicidad, la campaña de “Él nunca lo haría” y diversas variantes de “tú no me quieres”. El caso es que le gustan mucho los animales, y le daba mucho miedo cogerle cariño a uno y que se muriese. Aparte de que como yo viajo mucho, ¿quién se iba a ocupar de él?

Sin embargo, el chantaje tuvo sus frutos y decidimos adoptar un conejo de indias. Pero… ¿dónde lo metemos? Sí, vale, en una jaula. Una, que a mí no me gusta que los animales estén encerrados, y dos… y la jaula… ¿dónde? En un dormitorio ni de coña. Si es en el baño, igual se ahoga con el vapor, y si es en la cocina, con los humos. Nunca olvidaré cómo murió Garibaldi, el canario loco.

En esas estábamos cuando un gato apareció en el portal de nuestra casa, que tiene un pequeño jardín. Tanto lloraba en la ventana que le di de beber y unos trozos de salmón ahumado de la nevera. Una semana después, el gato seguía allí, llorando en la ventana y reclamando mimos a todo el que pasara. Hasta que un día llegué del trabajo y me encontré a mi novio, a su madre y al gato, los tres sentados en el sofá del salón.

– Mañana la llevo al veterinario, y si no tiene chip ni tatuaje, nos la quedamos – dijo mi novio

Así, hace un año, llegó Accidente a mi casa. La gata que debería haber sido un conejo de indias.

¿Tenéis animalillos en casa? ¿Cual es vuestro animal favorito?