Accidente y las musarañas

Al principio pensamos que Accidente era tan torpe que nunca sería una cazadora. La verdad es que nos equivocamos. Sólo un poco, pero nuestra gata ha demostrado aptitudes para atrapar bichos. No sólo pájaros (leer la historia aquí) sino también mariposas, ratones e incluso musarañas.
Los primeros ratones los cazó en la casa de campo de mis suegros. Creo que vivir en el campo durante una semana fue una revelación para Accidente. Aunque nunca se alejó mucho de la casa, poder saltar ventanas y meter la pata por rendijas de pared le descubrió que había otros bichos en el mundo.

De vuelta en casa, nuestra Accidente ha continuado sus actividades en el jardín. Siempre nos avisa con un maullido especial que ha cazado algo; y por el tono puedes decir si es una mariposa o algo más grande. A finales de mayo fue la semana del roedor.

El primer día llegó con un ratoncito, que mi novio enseguida le quitó de la boca. Queremos mucho a Accidente, pero tampoco nos gusta que se convierta en una asesina en serie. A este ratón pudimos salvarlo. Ahí está la foto que lo demuestra.
Al día siguiente, estando un amigo nuestro en casa, la gata llegó maullando “He cazado algo”. El algo era tan pequeño que sólo la cola sobresalía de la boca. Al intentar quitárselo, mi novio descubrió que era una musaraña. Y yo, al verla correr por el pasillo, descubrí que de repente éramos cinco seres vivos en casa.
Vivos hasta la mañana siguiente, que nuestro amigo se despertó con un regalo a los pies de su cama. Hay que decir que este amigo se mete mucho con Accidente y que es el más grande de los tres, así que Accidente pensó en hacerle una ofrenda. Allí estaba la pobre musaraña. Muerta. Y nuestro amigo al borde del infarto.
Días después, exactamente como la otra vez, volvimos a escuchar los ladridos de Shreck en nuestro jardín. Cuando llegué, la gata corría desesperada por el pasillo y los arbustos que separan nuestro jardín del jardín del vecino se movían. El golden retriever había decidido saludar a Accidente en su propia casa.
Es la única separación, así que esos arbustos no se podan. Lo mismo entra Shreck que los niños del vecino. Como ya os había contado, mi jardín es un zoo. Ahora también nos visita un pitbull de vez en cuando, saltando de su jardín al jardín de nuestra izquierda y rondando la valla del nuestro. No me hace falta decir que este nuevo vecino tampoco le gusta nada a Accidente.
Y eso que se ve que es un buenazo, que ni le ladra ni nada.