Comunicación Elemental

La comunicación, ese oficio que todos creen (creemos) dominar y muchos pifian (pifiamos.). En mi trabajo me desespero cuando me encuentro fallos absurdos en algo tan fundamental como la manera de presentar la organización para la que se trabaja.

Un ejemplo. Un contacto con una organización no gubernamental de vocación internacional que desconoce las regiones de su país. Otro, una asociación de promoción de la cultura digital que invita por twitter a los ganadores de un concurso… tres días después de haber enviado el anuncio oficial a su lista de e-mails. Uno más, un periódico que toma una lista aleatoria de miembros y la transforma en una lista de clasificación, cuando la fuente (en este caso, yo) solo había publicado el ganador del certamen. El más doloroso,  un concurso de poesía anunciado en twitter, que haciendo gala de una generosidad extrema admite ¡hasta diez faltas de ortografía!

No por saber teclear en un ordenador, abrir un explorador, buscar en google y abrir un wordpress se sabe comunicar. Los contenidos son fundamentales.  La información tiene que ser fiable y contrastada, amena e interesante. Hay que cuidar el canal y el mensaje, pero sobre todo hay que saber qué queremos expresar y compararlo con lo que estamos diciendo. Algunas publicaciones no resistirían la prueba de un análisis de texto.

No se trata de una simple cuestión de tecnología, hay que saber transmitir y hacerlo combinando las diferentes reglas del idioma que sea (que para eso están, para que nos entendamos todos.) Se debe jugar con las figuras del lenguaje, no abusar de ellas. Cada mes recibo una revista gratuita cuyos titulares son, todos, un juego de palabras. Sin contar los que van en medio de los artículos. Estoy pensando en decirles algo.

De estas reglas sencillas, de comunicación humana, no podemos escapar ni los escritores,  ni los community, ni los ciudadanos de a pie.  Se trata de saber escribir. Y eso no se aprende en un curso de informática, que no deja por ello de ser imprescindible. La alfabetización del futuro (entiéndase futuro como la próxima hora y media, no un tiempo lejano donde nuestros nietos, bla bla) no puede ni debe limitarse a la lecto-escritura sobre el papel. Y tampoco estaría completa con una simple iniciación a las nuevas tecnologías.

Es imprescindible saber razonar un argumento, conocer a fondo nuestro campo, organizar la expresión escrita. Poder desenvolverse en el contexto virtual como si lo hiciéramos en el social físico. De ahí la importancia de cosas como la netiqueta, la formación a través de MOOCS o un principio que a base de crear medios de expresión se nos ha ido olvidando: saber escuchar al otro.

Las redes están para dialogar. No para presumir.