Ambizurdia sobre papel

Caligrafía decadente

Hoy soñé que alguien leía mis cuadernos de notas pero que, gracias a mi letra de pulga borracha bailando el twist, no entendía nada. Y yo me alegraba de que no entendiese y de que a la vez hubiese alguien que le explicase qué es la lateralidad cruzada y cómo incide en actividades que necesitan referencias espaciales, como la escritura.

En este caso la caligrafía, el hecho de garabatear palabras en un papel con un bolígrafo. Con una pluma ya ni hablamos. No sé cuántas plumas me he cargado ya, ni cuantas me cargaré en el futuro, porque sigo recibiéndolas como regalo. Optimistas. Ilusos.

Guardar el equilibrio escribiendo es una obra de precisión aguda cuando se es zurda de ambas manos.

Arte y lateralidad

También estoy pensando que ambizurdia y literatura van muchas veces unidas en el mismo cuerpo. No sólo porque conozco varios escritores que comparten este problema, sino también porque está claro que la forma de organizar las ideas es distinta, dado que tu cerebro se coloca de manera diferente respecto del tiempo y del espacio.

No digo que la ambizurdia “determine” el hecho de ser escritor, y ni siquiera el hecho de no-ser pintor, pero sí que facilita la originalidad en el punto de vista. Sobre todo porque los que padecemos esta particularidad empezamos por verlo todo desenfocado y luego ya nos vamos centrando…

Explicándolo en plata: somos retorcidos. Hay especímenes que lo son mucho (retorcidos) y no están lateralmente cruzados. Los que sí lo estamos, somos mucho más retorcidos que la media humana.