Bloqueo. Confesiones de una viciosa

¿Bloqueada o absorbida?

Llevo meses reflexionando sobre el bloqueo creativo, trabajándolo y uno de los ejercicios me ha llevado a preguntarme cuál es el beneficio de de continuar bloqueada. Mi respuesta es clara: Notoriedad. Atención. Vamos, que me gusta dar la nota. Aunque sea sin darle un palo al agua.

Como, debido a mi profesión, no tengo una vida social “real”, he buscado en twitter, pero sobre todo en facebook, esa relación que no puedo obtener de otro modo. Y así planeo por las redes, a ver si alguien me hace señas y aterrizo en alguna parte.

Soy consciente de seguir el proceso al revés,… Debería esforzarme en escribir, en cuidar mis blogs, mis publicaciones y artículos, Distinct Gaze, YPLD… “Crear” es lo que me dará la notoriedad, vagar (y vaguear) sólo me roba el tiempo.

Ese tiempo que paso en la red es como una droga que me consume, me estresa, me absorbe y me transforma. Pierdo el tiempo.

Alicia contra el reloj

Lo perdía.

Entre febrero y marzo he reducido mi presencia, matando cuentas zombies y clonadas. Desapareciendo para “amar mejor.” He optado por una atención personalizada. Bienvenida a las cartas, los mails, y, en todo caso, el guasa por su inmediatez (gracias hermanito.)

Tampoco es cuestión de suicidar el blog para salvarme del bloqueo. Aquí sigue, tan contento, obteniendo tráfico de twitter y facebook. En esta red, me he convertido en página, más que nada para señalar que no creo que las relaciones personales se cultiven a través de facebook.

Además de un curso de 10 semanas sobre Social Media, este mes he empezado a imponerme “horarios de red”, así que a nadie le extrañe si no estoy conectada a todas horas, o si tardo en contestar un Emilio, o si al guasa le salen canas. Antes las cartas tardaban meses y nadie se extrañaba.

Y vosotros ¿cómo lleváis el vicio?

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