Crónica de una misión suicida

Como sé que os gusta verme (leerme) sufrir cuando me toca un viajecillo chungo, he decidido transmitiros, en diferido, la crónica de mi último Rennes- Bruselas. Fue este Enero, en medio de las tempestades de nieve que paralizaron media Europa.

9.00 En la estación de Rennes para una ida y vuelta en el día a Bruselas (unos mil doscientos kilómetros)… ¿Lo conseguiré o me quedaré por el camino? Primer tren retrasado diez minutos y avisos de nieve en el camino.

10.15 En Facebook me preguntan ¿por qué no duermo en Bruselas? Odio Bruselas. Los hoteles de París ya ni te cuento… Si puedo, prefiero dormir en casa.

11.30 París. Metro camino Gare du Nord. Me duele la cadera y me tiran el codo y el tobillo, la lesión sigue ahí. Pero de tiempo vamos bien.

12.00 Seguimos con la crónica desde Gare du Nord. Debido a la nieve, no se garantizan los horarios… ni los trenes. Se prevé un retraso medio de 10 a 15 minutos a la ida y lo mismo a la vuelta. Se suman. Eso, a media mañana. A media tarde lo veo crudo. Si cojo el tren Bruselas- París que tengo asignado, pierdo el último París- Rennes. Y ponte tú a buscar hotel en París a última hora. Al próximo que me diga ¡qué suerte tienes, que viajas tanto! le cae una somanta. Viajar una vez al mes o cada dos, vale. Todas las semanas, pues no, porque la posibilidad de que te suceda algo se multiplica..

12.30 El tren a Bruselas sale con retraso y va a “una velocidad prudente”. Habrá que correr para llegar a tiempo a la reunión. Videoconferencia ¡manifiéstate!

14.10 Llegada a Bruselas. Seguiremos con la crónica (o no) a partir de las 17. Permanezcan atentos a sus pantallas.

Gare du Nord
Gare du Nord (Photo credit: Wikipedia)

17.55 Crónica del viaje de vuelta. Me he colado en un tren Bruselas- París que sale una hora antes del que me corresponde. De momento, no hay retraso pero las luces van y vienen sospechosamente. Me sigue doliendo el codo y, por supuesto, la cadera. Seguiremos informando

18.07 No me lo puedo creer. Thalys me ha dejado cambiar el billete sin pasar por taquilla, en el mismo tren, por el morro, sin multa. Por una vez, se han portado. Por cierto, tengo hambre. ¿Y si el revisor me invita a unas patatillas? ¡Estírate hombre!

18.30 Al carallo la wifi del tren… Tengo hambre y me aburro. Apaga las luces si quieres, pero no el router. Y tráeme esas patatillas

18.35 Revisor avisa que vamos a medio gas por culpa de la nieve y que no hay, sin remedio, electricidad en los enchufes. Que llegaremos “un poco tarde” ¿Cuánto es “un poco tarde? ¿Dormiré en París  ¿Me dará tiempo a comprarme una Tonyhamburguesa en Montparnasse? ¡Oh Dios, qué zozobra!. Y aún encima sin wifi.

19.43 El tren llegó 20 minutos tarde. Cuando quisimos bajar, no funcionaba la puerta. Cambiamos de vagón para ir a dar en medio de un descampado en obras. Atravesando un túnel, llegamos finalmente a la estación. Metro de París. Hambre

20.02 Gracias al incidente con la puerta del vagón, he perdido el tren. Una hora para el siguiente, sentada en el macdonalds francés, Quick. Ya no hacen tonyhamburguesas

21.35 Último tren del día, París-Rennes: la gran pregunta es… ¿llegaré a casa hoy o mañana?

23.23 En el taxi, camino de casa, con un conductor chosco

23.41 En casa. Hoy. El taxista chosco no se enteraba de nada y casi me tanga 10 euros al darme la vuelta. No he perdido el paraguas, pero me he cargado el segundo bolso en dos días. Las asas no han resistido al quintal de instrumentos que llevo.

Fin de la crónica

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