Descubriendo Petardas por el Mundo

De escala en escala, de estación en estación, entre aeropuertos, taxis, trenes y buses, me voy encontrando especímenes de “espabiladas por el mundo” que he decidido clasificar bajo el género petardas. ¿Número? Demasiadas. Lejos de mí ignorar que también hay “petardos por el mundo pero éstos deben de ser menos numerosos y/o más discretos, ya que, pese a viajar casi una vez por semana desde hace tres años y medio, todavía no me he encontrado ninguno.

Hecha esta introducción y pidiendo disculpas a las viajeras que se (nos) comportan (mos) normalmente, procedo a enumerar las diferentes especies encontradas en mi observación:

Petarda número uno: La petarda hiperactiva

Petardus Agitandi

Esta petarda se manifiesta especialmente en aviones abarrotados de líneas de bajo y medio coste. Destaca por ser la imbécil de turno que no para de saltar en su asiento, no responde a tus llamadas porque lleva los cascos a tope y te deja las rodillas (si estás sentado/a detrás) llenas de moratones. Es aviesa y cuando por fin has encontrado una postura para dormir, reclina su asiento de un golpe y te deja hecho/a trizas.

Es la típica que mantiene su móvil encendido hasta el último minuto y sólo corta su conversación sobre el tiempo que hace cuando la azafata la avisa por tercera vez. Acto seguido, dos segundos antes de despegar, despliega la mesita y enciende el ordenador. Curiosamente, se vuelve muy modosita si el avión cuenta con azafatOs que le presten atención.

Petarda número dos: La petarda caracol

Petardus caracolis 

Sea en el avión o en el tren, es la petarda que viaja con cuatro bultos de mano, y en el caso del tren, añadiendo dos maletas hipertróficas. Este espécimen espera siempre el último minuto para sacar con parsimonia sus tropecientos bultos, sin importarle la cola que se forma detrás de ella, los enlaces que otros pasajeros pudieran tener o que el tren tiene que seguir su camino. En la maniobra suele pisarte, golpearte en la rodilla con su maleta número tres o pegarte un codazo, sin querer.

Igualmente, cuando vas justa de tiempo para atravesar el aeropuerto y cambiar de avión, la petarda caracol ha bloqueado el pasillo automático (o las escaleras) con sus bultos, de manera a atraparte si no has sido lo suficientemente lista como para correr de manera tradicional.

Dos petardas llegaron hoy a casa!!
Dos petardas llegaron hoy a casa!! (Photo credit: * Ronmiel *)

Petarda número tres: Petarda caracol versión expandida

Petardus caracolis cumulus

Esta versión de petardus caracolis se manifiesta especialmente en los buses, sean de línea o de transferencia al aeropuerto. Rechaza dejar su equipaje en el maletero, como todo el mundo, y cuando se le pide que deje el asiento libre, responde que aún queda sitio en el autocar. Animal territorial, sólo cede su segunda (o tercera) plaza cuando el conductor le indica amablemente a gritos que el último pasajero de la cola tiene más derecho a sentarse que la bolsa de picnic .

*** A veces la petarda caracol expandida (petardus caracolis cumulus) evoluciona en petarda caracol expandida hiperactiva (petardus caracolis cumulus agitandi) y decide reclinar el asiento en un autobús repleto. Las consecuencias para el viajero de detrás son catastróficas, habiendo llegado algunos a minimizarse como las ventanas de Windows.

La Prohibida
La Prohibida (Photo credit: Arkangel)

Petarda número cuatro: La petarda exhibicionista

Petardus sinverguenzus

Como su propio nombre indica, esta petarda es la menos discreta de su especie. Confundiendo viaje y desfile de moda, suele portar atuendos incomprensiblemente incómodos e incompatibles con el desplazamiento, como tacones de quince centímetros, escotes con aire acondicionado incluido o plumas en la cabeza.

La última petarda incongruente que he visto se pavoneaba en un aeropuerto atestado, con una niña de cuatro años de la mano y llevando un gorro de lana, una bufanda, un chaquetón, unas botas de montaña, unas medias transparentes, calcetines… y unos pantalones tan cortos que a primera vista te parecía que se había olvidado de algo.

Petarda número cinco: La jirafa jefa de manada

Petardus Giraffa Caesare

Orgullosa de su primera estancia en el extranjero y hablando dos palabras de inglés más que las demás, esta petarda es experta en dirigir a la masa de cuatro o cinco borregas sobre-hormonadas que la sigue porque su cuello sobresale entre la gente. La petarda jefa destaca por organizar sus huestes de manera que, cuando llega ella, tú te encuentras inopinadamente trasladada tres o cuatro puestos más allá en la cola de embarque y si dices algo, te enfrentas a cinco malencaradas que asienten a su mugido de “Qué te crees tú eso”.

A la hora de recoger el equipaje, la hueste de pavisosas forma un muro de Berlín que te imposibilita atisbar si ese bulto rojo es tu maleta, y es más recomendable atravesar un alambre de espinos que entre ellas.

En su versión Erasmus, la Petardus Giraffa es la que te echa sin contemplaciones del grupo de españoles/as, rechazándote porque “eres demasiado espontánea“, “te has afrancesado” (inglesizado, alemanizado…) o “te crees muy guay por estar en el curso avanzado de idioma“. Lo cual, en el fondo, en vez de un trauma es una ventaja, ya que te obliga a renunciar al español para comunicarte. Que es para lo que te has ido de Erasmus ¿no?

Petarda número seis: La petarda just in time

Petardus Tempus Tempore

En su versión básica, la petarda just in time es la que se cuela en la cola de la panadería, la que te da un codazo en el urbano para ocupar el único asiento libre, la que te empuja en las escaleras mecánicas o la que llega a la tienda / puerta de embarque dos minutos antes de cerrar. En cambio, hace una semana he descubierto que esta especie ha progresado para dar lugar a una serie de sujetas que asumen que el espacio-tiempo es relativo y se estira y encoge como el chicle. Estando en el taxi, una señora llamó al conductor a través de la radio para inmediatamente rechazar sus servicios porque “diez minutos de espera es mucho tiempo”. Si yo estuviera en el lugar del taxista, habría recomendado a la susodicha arrancar con la escoba más próxima.

….
Hasta aquí mi primer análisis del género “petardas por el mundo”, basado en hechos totalmente reales. Y vosotros, ¿qué tipo de petardas os encontráis en vuestro día a día? ¿Y petardos?

Nota 19/12/12: Rectifico. Los Hay (petardos)

 

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