El día de los Bestias (en Manada)

Desde la sentencia de la Manada han salido varias opiniones jurídicas muy informadas y con más años de Derecho que mis cuatro asignaturas en Políticas, pero se me ocurren un par de cosas que quisiera compartir. Sobre todo con mis amigas juristas, esas que me han enseñado a andar recto por la vida, y con cabeza bien alta.

Sobre la violencia

La clave está en cómo se interpreta la noción de violencia. Argumentan que no hay, ya que no hay heridas ni arma. Permítanme contradecirles. Si mi amiga Matilde (nombre ficticio) se mete en una pelea es considerada como “arma blanca”. No es que su metro sesenta impresione, pero tiene ficha en la federación de Aikido. Entonces, si mantenemos un principio de equidad, cuando dos tipos cuya profesión es matar agarran a una chica, eso representa el equivalente de dos navajas. Eso, calculando por lo bajo.

Intimidación

Sobre la intimidación que producen cinco tíos enormes que te acorralan en Manada en un portal, no voy a extenderme. Sin embargo, me gustaría resaltar que la chica tiene dieciocho años. Que matemáticamente, unos meses antes era menor. Hay que decir las cosas como son. No estamos ante una mujer y cinco hombres. Estamos ante una adolescente y cinco señores que tienen mucha más experiencia (y actúan en Manada). Cuando se trata de una desaparición, no se valora igual cuando la persona tiene dieciocho años que cuando tiene cuarenta y dos. Por lo tanto, el factor edad debe pesar mucho más.

NB Y me apunto lo que dice mi amigo Miguel: hay que tener en cuenta la doctrina sobre el Miedo Insuperable

Otorgando justicia, que es de lo que se trata

También me parece que la sentencia fue un apaño entre tres opiniones muy distintas. Vista la perspectiva del ciudadano Ricardo González y ese concepto etéreo del prevalimiento, el veredicto parece más una media que una opinión jurídica. Así que me permito recordar a los miembros de la Audiencia de Navarra que se les pedía hacer justicia y no estadística. Y que si no estaban capacitados para resolver, hubieran podido ustedes auto-revocarse. Porque lo de ayer es de juzgado de guardia, válgame Dios la paradoja.

Por último, no creo que haya que cambiar la ley. La ley está compuesta no sólo del texto, sino también de su interpretación, de la costumbre y, esencial en este caso y en su influencia para el futuro, de la jurisprudencia. El asunto va ahora al Superior de Navarra. Y desde aquí apelo a sus jueces…No dicten sentencia, señores, sean valientes y hagan Historia.

Eso es todo, señoría.

Cotillea