Una relación especial

Vale me habéis pillado. Vuelvo a hablar de best-sellers con Douglas Kennedy. Es lo que tiene coger libros al azar en las librerías de los aeropuertos, que una cae en lo trillado, o en lo primero que pilla porque está vistoso y al alcance de la mano. Aparte de que como no veo la televisión no tengo ni idea de lo que está de moda.

Otro de mis puntos particulares, la traducción, se cumple en este libro. Lo he leído en francés, y la traducción gala se come el acento canalla del título en inglés, transformando “Una relación especial” en “Una relación peligrosa”, lo que es un gran spoiler.

La historia de esta relación especial cuenta las aventuras y desventuras de la periodista internacional Sally Goodchild (Sara Buenachica, este Kennedy se sale de retranca) que está en ese momento donde una deja de ser joven pero se resiste a ser una mujer madura. Y en pleno cuestionamiento existencial se enamora de otro reportero de vida complicada, inglés para más señas.

Como ella es estadounidense, el primer choque es cultural. Londres no es una ciudad fácil para Sally y menos en su estado. De buena esperanza. El resto de la novela cuenta, en choques sucesivos, los tira y afloja de una pareja que se hizo demasiado deprisa sobre una pirámide de mentiras. Sally pasa de reportera a victima de su propia vida.

La narración es intensa y los cliffhanger funcionan, me ha resultado difícil dejar el libro de lado. Las dos veces que lo leí. La protagonista y su antagonista son personajes magistrales, de los que te erizan el pelo y a los que tienes ganas de chillarles cuando te los cruces por la calle. Quizas me hubiera gustado que la verdadera mala de la película fuese menos desvaída y que Kennedy le hubiese dado más espacio en vez de insinuarla como una sombra.  Buenos diálogos y perspectiva exterior, con un narrador que no disimula un cierto aire de superioridad.