Duelos y dolores

En este blog intento analizar libros y recomendar, si es el caso, lecturas (o grupos de música, o películas, asegún). Lo hago porque me gusta leer y porque después de un par de décadas escribiendo y siguiendo cursos sobre escritura y literatura, me apetece aportar una visión no comercial sobre los libros que me leo.

Pues hete aquí que uno de los escritores mencionado (o mencionada) se ha parado a leer mi análisis de su libro y me ha retado a un duelo al amanecer. Miento. Me ha buscado en facebook y me ha puesto a caldo por mensaje privado.

Empieza por decirme que lo estoy insultando (¿donde?) y luego me dice que como chica “inteligente” no debería caer tan bajo. Me hace gracia tan exacerbada vanidad (nótese el uso del epíteto) y le respondo:

No pretendía insultarte, al contrario. Y no es una cuestión de agrado, es un análisis técnico. Me he parado en la sintaxis, en la construcción de personajes, en la coherencia de las tramas paralelas, en los objetivos del libro. Cuando escribo, doy mis escritos a leer. Me quedo con las críticas que me sirven y las que no me sirven las ignoro. Quizás deberías ignorar la mía, sólo duelen las cosas que encierran cierta verdad.
En cambio, te diré que estoy impresionada por cómo te ha afectado la crítica y de persona a persona te pido disculpas. No cambio mi opinión sobre el libro, pero sí me paro en la persona que está detrás. Y a esa persona le ofrezco mi blog como tribuna para defenderse. Demuéstrame que me equivoco, con las mismas herramientas de análisis que te propongo. Y lo publicamos en el blog

Me dice que no me escribe para hacerme cambiar de opinión, y que no necesita defenderse. Insiste en que mi post es “un insulto cuya intención es desterrar a los escritores de su medioambiente” y me sugiere que sea más humilde.

Le digo que si no acepta mi bandera blanca y prefiere ensañarse conmigo, es que tiene un problema.  Y me responde que es fan de mi análisis técnico.

Me ha encantado el intercambio, no porque haya sido intelectualmente enriquecedor, motivador o halagador, sino porque: 1) parece que mi blog llega más lejos de lo que yo creía 2) me da igual. Soy consciente de que alguien intentaba proyectar sobre mí su propia inseguridad y que no me afecta.  No me siento “tocada”, ni “culpable”, ni “menos”.

Esa imagen que quiere dar de mí, no soy yo, sino una proyección de sus dudas. Su inseguridad es tal que 1) anda buscando por la red lo que se dice 2) le importa y 3) responde.

Y cuando le tiendes la mano, te dice que no, que no la necesita… ¡Anda ya!