El salón Havana

Una novela de intriga

Pese a su nombre, El Salón Havana no transcurre en Cuba, sino en Nueva York, la Ciudad de las Mil Caras. Cuando se escoge un escenario como la Gran Manzana, debe uno atenerse a las consecuencias, y Colin Harrison lo hace magistralmente. La Ciudad que Nunca Duerme juega su papel de hado malicioso a la perfección en una novela con una intriga particular.

Lejos de la novela policíaca donde siempre es el mayordomo, El salón Havana nos muestra cómo un minuto de despiste puede echar a pique toda una vida… o quizás otorgarle un nuevo sentido, destruyendo el espejo de falsa felicidad. Lejos del cómodo decorado familiar, Bill, el protagonista, se pasea por los bajos fondos, manchándose las manos y hundiéndose en ellos poco a poco, de manera inexorable.

El libro mantiene el suspense de la trama y del protagonista, atenazando al lector y a los personajes. Hasta que la única opción que le queda al protagonista es morir matando. El apocado abogaducho que en las primeras páginas consideraba el suicidio como su mejor alternativa se despierta de repente y nos ofrece una de las mejores y más retorcidas andanzas legales y personales; una aventura kamikaze que sólo puede producirse en la Ciudad de los Sueños.

Aventura en la que el lector se embarca cruzando los dedos, al principio sin saber muy bien a dónde le llevan, pero sin querer apearse hasta el final.