Google te vigila, pero te avisa primero

La foto es la Bastilla en París. Lo que queda de ella. 

El 1 de marzo próximo, Google va a cambiar su política de privacidad. Ésta incluirá todos los productos, servicios y sitios Web ofrecidos por Google Inc., de Chrome a Blogger. Dicen con orgullo que es para “mejorar los servicios”, pero esta nueva función plantea muchas preguntas.

¿Por qué esta prisa en cambiar la política de privacidad? La Comisión Europea ha lanzado una amplia campaña de sensibilización y una nueva y más restrictiva Directiva sobre protección de datos va a ver la luz muy pronto, por lo que Google necesita tu consentimiento antes de que el “derecho a ser olvidado” establecido por la susodicha Directiva entre en vigor.

Inscribirse en un servicio de Google implica registrar información personal como el nombre, la dirección de correo electrónico o información de facturación o datos similares que, como ellos mismos explican “pueden estar razonablemente vinculados a dicha información por Google”. Como sostienen sus reglas de privacidad, Google también retiene información sobre preferencias en la web de búsqueda y de exploración, el contenido del correo electrónico, el número al que se envían sms, ubicación y dirección IP, etc.. Estos datos son, como explica la Comisión Europea, información personal vital.

Además, la Carta de los derechos fundamentales de la UE reconoce el derecho a la protección de datos personales en todos los aspectos de la vida. Este derecho emana de la DIGNIDAD, un derecho fundamental ya reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, firmada en 1948. La dignidad es una característica esencial de la vida personal. Cualquier acción que viole la privacidad hace imposible la dignidad. Por lo tanto, al ser un derecho universal aceptado, la política de privacidad de Google puede abordarse a escala global y no sólo de la UE.

A partir de esta introducción, podemos entender que la información personal vital no está en venta y necesita protección sensible. Sin embargo, Google muestra claramente su intención de no sólo compartirla con sus servicios afiliados y con terceros, sino también de que ésto sea obligatorio. En nombre de la buena fe, también se ven competentes, siendo una empresa privada, para determinar cuando la divulgación de esta información es necesaria.

Además, Google puede asumir tus derechos de propiedad intelectual. Sus Condiciones de Servicio claramente indican que “al subir contenido o al enviarlo por otros medios a nuestros Servicios, concedes a Google (y a sus colaboradores) una licencia mundial para usar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (por ejemplo, las que resulten de la traducción, la adaptación u otros cambios que realicemos para que tu contenido se adapte mejor a nuestros Servicios), comunicar, publicar, ejecutar o mostrar públicamente y distribuir dicho contenido.” Estas cuestiones son el centro de los derechos de propiedad intelectual y la base de los derechos de autor. Google ofrece una plataforma en línea para su publicación, a través de Blogger o You Tube, por ejemplo, que es gratuita. Libre de uso pero también de libre acceso. Ya que no se remunera el trabajo intelectual, Google no está autorizado a reclamar un monopolio sobre el mismo. Parece bastante irónico que Google haya hecho presión sobre el Gobierno de Estados Unidos contra SOPA y PIPA y ahora estén proponiendo a sus usuarios los mismos términos que llevaron al cierre de Megaupload.

Además, pueden censurar lo que se publica. Incluso si sólo se refleja como una mera posibilidad, Google menciona que podría ” revisar el contenido para determinar si es ilegal o infringe nuestras políticas, y eliminarlo o negarnos a publicarlo si tenemos razones suficientes para considerar que infringe nuestras políticas o la ley. “. Razones suficientes es un concepto bastante abstracto, y hay muchas interpretaciones posibles. Bajo esta condición y como se muestra en el ejemplo de Twitter, el riesgo de censura es demasiado alto.

Ahora el lector se debe preguntar ¿cómo pueden hacerlo? Google puede hacerlo porque les das tu consentimiento. Para ser válido, el consentimiento tiene que ser informado (y no asumido) y voluntario (y no forzado). El consentimiento informado, resulta dudoso cuando al registrarse en una cuenta de correo electrónico te presentan largos, aburridos y no muy claros términos de servicio, sabiendo que te limitarás a marcar una casilla. Respecto del consentimiento voluntario, la elección es muy restringida cuando sólo las cuentas de Gmail servirán para utilizar otros servicios, desde Blogger a Youtube.

Algunas opciones se pueden cambiar siguiendo unos sencillos pasos. Otras, son obligatorias para poder usar los servicios asociados a Google. El consentimiento es la única arma a mano. Google explica claramente sus condiciones, el usuario puede decidir si acepta o no. De ti depende.