Hoy me declaro Maruja Total

Hoy me he levantado con los rulos puestos y la cofia desafiante. Empapada de la filosofía de las Omaítas y los consejos de mi abuela, voy a utilizar la república independiente de Esto no es Yugoslavia para reivindicarme como Maruja Total. Aquí os queda mi declaración de derechos.

Derechos de la Maruja Total:

–        Derecho a estar gorda: Por mucho que el mundo se empeñe en meterme en una talla 38 y en un sujetador de la 95, no lo van a conseguir. Yo soy yo y mis circunstancias, y tengo derecho a encontrar ropa, zapatos y hasta gorros de mi talla.

–        Derecho a quedarme en casa: Que no me apetece salir, ni ir al gimnasio, ni visitar museos, ni escuchar conciertos. Me gusta estar en casa con la bata de guata y las zapatillas con pompones, doblando ropa y pasando la aspiradora.

–        Derecho a cotillear: Es perfectamente aceptable mantener una conversación fútil sobre lo mal vestida que va la famosa de turno, sobre el último novio de la vecina o sobre lo caros que se han puesto los tomates.

–        Derecho a ser hortera: A combinar rosas con rojos, a llevar adefesios en la cabeza, a ponerme tacones de 35 centímetros en unas botas color furcia, a teñirme el pelo de amarillo limón y añadirle unas mechas verdequetequieroverde. O lo que se me ocurra.

–        Derecho a ser maternal: Me gustan los niños, los gatos y todo tipo de bichos que necesiten protección, de dos, cuatro y más patas. Si quiero salvar a una mosca de ser devorada por una araña, sólo estoy ejerciendo de madre.

–        Derecho a cocinar, acompañado de los derechos de intercambiar recetas y de llamar a tu madre para preguntarle qué le echa al pollo y cuántos minutos de horno. Igualmente esto incluye el derecho de elegir las verduras y la carne en la tienda, acribillando a preguntas al dependiente.

¿Se os ocurre alguno más? ¿Queréis uniros a la secta de las Marujas Totales?

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