Incendio: El “Ardo” Atlántico

Abril 2011: Incendio en País de Gales

A primeros de abril, me tocó Cardiff. Cuando llegamos al hotel, nos explicaron que lo habían renovado completamente después de un incendio. Y así era, el hotel era precioso, las habitaciones enormes, mucha luz por todas partes…  A los diez minutos nos llama un compañero para decirnos que en su hotel (tenía otro) hay inundaciones y que no sabe dónde va a dormir.

Esa noche, a las tres de la mañana, sonó la alarma de incendios. Primero me costó un poco asimilar qué era, hasta que vi el piloto rojo del techo parpadear como un loco. Me levanté y cogí el ordenador en brazos.  Alguien pasó y le dijo al de la habitación de enfrente que no era grave, así que di media vuelta, dejé el ordenador y volví a la puerta.

Descalza y en mangas de camisa, monísima en mi pijama negro, que para más inri tiene un agujero en el trasero, no se me ocurrió otra cosa que salir a la calle, donde estaban mis compañeros de trabajo, vestidos cada cual como pudo. Estuvimos cuarenta y cinco minutos al frío, mirándonos los unos a los otros hasta que los bomberos terminaron su trabajo.

A la mañana siguiente, la dirección del hotel nos explicó que había sido un huésped fumador que había activado la alarma, y que lo sentían mucho. Eso sí, de gesto comercial, nada. Ni un caramelo con la dichosa carta.

Al empezar la reunión ese día, me pasan una nota para leer. Textualmente : “En caso de incendio, mantengan la calma y dejen sus cosas donde están. Las salidas de emergencia se encuentran detrás de ustedes, a derecha e izquierda”. No puede evitar leerlo con gestos de azafata.

Cuando llegamos de nuevo al hotel para pasar la noche, olía a humo y los camiones de bomberos bloqueaban la calle. En el pub de al lado, habían ardido los toldos.

La historia se repite

Dos semanas después estaba durmiendo en Saint Nazaire, rendida tras quince días de aquí para allá, de ciudad periférica en ciudad periférica. Cuando sonó la alarma de incendios, no me moví.

 – Que venga el bombero guapo de turno a sacarme, yo paso.