La monja que perdió la cabeza

Uno de mis libros recomendados más especiales

Vaya por delante que soy una fan acérrima de Andreu Martí y Jaume Ribera. Que de adolescente estaba enamorada de (todos los detectives se llamanFlanagan y que siempre esperé un cartero que me llamase mil veces. Así que si la reseña no es objetiva, avisados estáis.

Ya no me acuerdo de dónde saqué el libro. No sé si lo gané en un concurso o me lo regalaron, el caso es que no soy consciente de haberlo buscado / encontrado en una librería. Tampoco sé por qué éste es uno de los pocos libros en español que tengo en Francia. Quizás me estoy haciendo vieja.

No es sólo un libro para adolescentes

Este libro es el tercero de la serie del detective Ángel Esquius, después de Con los muertos no se juega y La clave de las llaves. Esquius es un detective poco convencional, y no por ser algo más mayor es más maduro que Flanagan. Se defiende como puede y le cuesta, porque le vienen todas en contra, sobre todo en este caso. Una detrás de otra, y el pobre Ángel remontando la marea sin canoa ni salvavidas.

El caso de la monja que perdió la cabeza es un problema atípico, donde razonar y deducir son herramientas secundarias. Es un completo rompecabezas, valga la rebuznancia. Los hechos mandan y marean al pobre Esquius, manteniendo la tensión y el interés hasta la última página.

Y si queréis saber quién es la monja que perdió la cabeza y cómo la perdió… pues corriendo a la librería.