Libre Circo de Mercancías (II)

Cuando estaba a punto de tirar la toalla en mi búsqueda de un ordenador portátil decente, encontré un Asus muy mono. Mono porque la combinación disco duro/ tarjeta era aceptable y valía 500 euros. Tenía menos gigas que el Toshiba, pero el teclado era un qwerty. From lost to the river pensé y le dije a amazon que sí. Que me enviase el segundo Asus. La primera sorpresa, el plazo de envío (de 2 a 4 semanas). Sorpresa que acepté con gracia y resignación, como me enseñaron en el catecismo.  Pero la segunda bromita me hizo acordarme de la madre de Schuman, de Spinelli y hasta de Jacques Delors.

¡¡¡100 euros de impuestos!!! Pero ¿impuestos de qué, si esto es Europa? O se supone. Creo que se supone. Y son proporcionales los muy puta. Es decir, si hubiera cogido el primer Asus, serían 300 y si hubiera sucumbido al encanto del Lamborghini , pues 600. Y todo por un teclado AZERTY.

A ver.. ¿no hay libre circulación de mercancías? Libre de impuestos y trabas quiero decir. Y lo mismo se entiende con la circulación de personas. A ver si ahora los españolitos que estamos saliendo en masa del país no podemos tener un instrumento de trabajo adecuado porque alguien asume que un teclado azerty es como el IVA, que te lo clavan y te aguantas.

Eso pensaba yo mientras refunfuñaba haciendo cálculos para adivinar cuál era el tipo del impuesto y de dónde salía. Como curiosamente el resultado me dio 18, pues enseguida supe quién era. Pues sí, era nuestro amigo IVA, el impuesto indirecto más dicharachero de toda la Comunidad Económica Europea, aplicado a todos los costes.  Imponiéndose (nunca mejor dicho) no sólo al precio, si no también a los gastos de envío. Para que las mercancías circulen mejor, vamos…

Es cierto que su recaudación ayuda, en parte, a tener fondos para proyectos transnacionales en Europa (del Erasmus a la Investigación) y a completar las aportaciones de los Estados a la Unión. Es cierto que puede funcionar como regulador del consumo de ciertas mercancías nocivas, como el tabaco o el alcohol.

Pero en este mismo momento en que se discute una subida de tipos generalizada en España, el IVA pierde esta función de simpático regulador para convertirse en el diezmo de la iglesia (multiplicado por dos), los impuestos feudales y el ratero de la esquina que todos los días me robaba la merienda.

Como muestra mi caso, y muchos otros, el impuesto desincentiva el consumo. Y si nadie va a la tienda, a la peluquería, al bar, al mercado o a jugar a la rayuela… que me expliquen a mí cómo van a impulsar la economía, si en realidad están restringiendo la demanda. ¿Quién va a comprar? Porque si se imaginan que cargando el IVA sobre la alimentación la gente va a comer como siempre, también se equivocan. Los ciudadanos optarán por productos más baratos o por plantar ellos mismos lo que buenamente puedan. Y así con la ropa y otros bienes, tal y como se hacía… oh casualidad… en la posguerra.

Es que si yo fuera la mano invisible de Adam Smith les pegaba una bofetada.

Por cierto, también descarté el segundo ASUS y voy ya pidiendo presupuesto del tercero… Por si a alguien le interesa saberlo. Oh, sí, lo pediré antes de septiembre, no vaya a ser.