Locos sueltos en vagones aleatorios

Escenas sueltas de viajes anodinos en vagones diversos…Recuerdos, conversaciones oídas al azar y anotadas a posta. Bienvenidos a los flashes de Yugoslavia

2013

Mayo 2013: Como en una partida de ajedrez, la gente se fue reposicionando en el vagón en cuanto llegaron los rumanos con sus instrumentos. Una señora se aferró a su bolso, un viejo se apoyó delante de mí para ver mejor. Dos paradas después, llegó la policía. Y se acabó la música.

Septiembre 2013: Mensaje de la SNCF “Procuren no olvidarse nada en su sitio” y yo que pienso “Como si el olvido fuese voluntario”.

Diciembre 2013: Hay un niño insoportable en el vagón. Se llama Aeron. No me extraña.

2014

Julio 2014: Mi amiga Rut “De todas formas, tú siempre corriendo para llegar al tren”.

Julio 2014: Niños en el tren, camino de una colonia de verano:

– ¿Hay que compartir habitación?

– Hay una habitación gigantesca para todos. Como los gitanos.

– Pues esta linterna cuesta 7,99

– Pues te timaron, porque yo tengo la misma y me valió un euro.

Diciembre 2014: Dos hermanitos bretones, bajando de uno de los vagones “¿Sabes? En París sólo tienen edificios”

2015

Mayo 2015: Sentada en una mesa de “a cuatro” en un vagón de segunda de la SNCF

En la entrada, entre dos vagones, un pelirrojo se esconde sentado en el palanquín.

En mi sitio, enfrente de mí, un sudafricano medio dormido, con un botón de la petrina abierta. Al lado, otro africano vestido de metrosexual. El chico se hace selfies mirando hacia la ventana. Al rato, saluda a un hippy de camiseta rosa que se ha quedado fuera. El hippy se aparta de un salto de su vista. Un poco más allá, una pareja descompensada, ella casi una modelo, él un tipo cansado y bajito que camina como si no se creyese la suerte que tiene.

A mi lado, un albino con una calvicie incipiente. El pelo que le queda es blanco y se ve gastado por el tiempo. AL albino le cuesta mantener los ojos abiertos y la boca cerrada; como si escuchase una canción muy triste y la estuviese cantando por lo bajini.

Una gallega vestida de verde de los pies a la cabeza observa atónita la escena.

Continuará 🙂