Menéame es un arma de destrucción cultural

El efecto Menéame

Abrí mi cuenta en Menéame en 2007, cuando empecé a meterme en esto de las webs, las redes sociales, el SEO y demás geekadas diversas. En aquel entonces, Menéame era un sitio estupendo, donde la gente compartía noticias de verdad, que se salían de los cánones estandarizados y estupidizantes de los medios de comunicación generales. Mi actividad en el sitio fue más bien pasiva, hasta que en 2011 empecé de nuevo a trabajar de webmaster, para mí misma y en mi trabajo, con lo que pensé que Menéame podía servirme tanto como fuente de información como de difusión.

Ilusa de mí, los contenidos de Menéame han sufrido la misma deriva que la televisión, la prensa y la radio, y los meneos privilegian noticias dignas de figurar en papel higiénico, cuando no posturas radicales defendidas por deporte sin ninguna reflexión de ningún tipo. Y os lo digo yo, que conseguí meter en portada el blog de una amiga.

La cosa no queda ahí, sino que cuestión generación de tráfico y comentarios los resultados son penosos. Tus noticias consiguen cientos de clicks, de segundos de duración, pero sólo reciben comentarios (si los reciben) en el sitio de menéame y para eso, la mayoría son de “spam”, “irrelevante” o mi último descubrimiento: “el microblogging”.

El otro efecto Menéame

En pleno Nanowrimo acababa yo de descubrir un grupo que propone escribir tu novela en 80 días y decidí compartirlo en Menéame. Diez segundos después, ya tenía un voto negativo, que aún hoy no consigo explicarme. “Microblogging”: que inventa o elabora la noticia en la entradilla, el titular y las etiquetas, de forma que estos no reflejan el contenido del sitio enlazado, o que lo distorsionan de forma que no quiere decir lo mismo que el meneo original.

Mirando un par de links, pude descubrir que el gentil comentarista es un espécimen bastante corriente en Menéame. Como una plaga, los trolls se han hecho con el sitio, y la mayoría de usuarios no se siente cómoda dando votos positivos o ignorando las noticias irrelevantes (que digo yo que si son irrelevantes… ¿para qué te molestas en votar?); sino concentrándose en otorgar el máximo número de votos negativos posibles. Como ejemplo, podéis observar el historial de mi ínclito juez en su perfil de Menéame. Es público (y notorio).

Tras discutir un poco con el troll de turno, sin ambages, y tras recibir la mediación de otra usuaria que, de paso, también quería repartirme leña (troll bueno, troll malo, ya sabéis), he decidido clausurar mi cuenta y escribir este post. Y me gustaría haceros una propuesta:

"Do not feed the Trolls" sign. Photo...
“Do not feed the Trolls” sign. Photographed in South-Africa, Troll-Park near Pretoria 🙂 (Photo credit: Wikipedia)

Si os consideráis una persona con criterio, capaz de distinguir la calidad de la bazofia, que sabéis lo que es información y lo que es basura… Borraos de Menéame. Compartid este post. Dejad el antro con sus piojos y sus trolls, que se devoren mutuamente. Podéis encontrar alternativas a Menéame. 

Calidad de los usuarios de Menéame

Por si mi ejemplo no os convence, aquí os dejo toda una serie de razones complementarias que extraigo de mi experiencia personal en el sitio:

  • Menéame reproduce el sistema de bullying de los colegios e institutos. Si un cabecilla publica, el grupito aplaude. Si decide que hay que machacar a un usuario, sus trolls se encargan. Y si alguien defiende a ese usuario, es para atacarlo mejor de otro modo.
  • Menéame funciona como una secta de fanáticos en ciertos temas. Si algún usuario tiene la mala suerte de introducir una noticia que ataca un tabú… que se atenga a las consecuencias.
  • Menéame funciona como Facebook, pero al revés. En FB tus amigos le dan al like y no te dejan comentarios, en Menéame tus enemigos te dan un voto negativo (un no like) y casi mejor que no te dejen comentarios.
  • Los votos negativos son más variados que los positivos (cansina, irrelevante, spam) y no sólo son redudantes, sino que ignoran que “no hay mayor desprecio que no dar aprecio” (o meneo en este caso). Sin hablar del karma de las narices, que también incita a los usuarios a hacerse sangre entre ellos.
  • Igualmente, Menéame es un parásito que vive exclusivamente de los contenidos de los demás, se sustituye a los medios tradicionales, fomenta la lectura transversal y alienta una escritura muy pobre, llena de lugares comunes e incluso de rumores falsos. Como la carcoma, Menéame es un arma de destrucción cultural. 

No me menees. Gracias.

 

COMMENTS

  • Motto

    Como usuario desencantado de Menéame.net solo puedo darte toda la razón Marae:
    Menéame es lo p*to peor. Ha sido apropiado por una camarilla de ususarios y administradores de ideas radicales, propagandista, e intolerante.

    Su sistema de filtrado era en un principio su mayor virtud pues se suponía que funcionaba de forma democrática. Sin embargo ese mismo sistema de filtrado es utilizado sin rubor como sistema de filtrado ideológico. Se hunde a negativos todo aquel envio o comentario que no vaya en consonancia con ciertos criterios ideológicos muy determinados. A las voces disidentes se las señala y margina.

    El resultado salta a la vista: menéame es ahora un cansino tablón de anuncios para ciertas ideas políticas, un sistema que favorece la propaganda y la desinformación sobre cualquier argumento crítico o elaborado.

    Se están quedando solos en su arrogante burbuja ya que los demás nos hemos cansado de tanta mierda.

    Un saludo y gracias por tu post.

  • Gracias a ti por tu comentario Motto, es un placer hablar con gente que sabe diferenciar las noticias de la propaganda. Si un día monto una cacería anti trolls, te meto en la expedición. Apuntao.

  • Tienes razón en todo, pero lo peor es que la propia filosofía del sitio la que fomenta este mal rollo: aumenta el karma por dar votos negativos a noticias que ya tienen votos negativos, se permite votar sin ni siquiera entrar en la noticia… En fin, ellos sabrán, pero es muy triste la vida de esta gente(uza) de Menéame, la verdad. Si siguen así se van a quedar sin gente (y ya ha habido un bajón importante de unos años para acá).