Pelinaranja

Hace una docena de años convencí a mi tía para que me tiñese el pelo de castaño cobrizo. La idea era darle a mis cabellos (soy castaña) unos reflejos rojizos. Pacientemente, ella extendió la pasta mágica sobre mi pelo, y con mucha decisión esperamos la media hora, que era el tiempo mínimo indicado en el frasco.

Sin que yo tuviera acceso a un espejo, treinta minutos después mi tía retiró la toalla y me dijo “Creo que te voy a tener que teñir las cejas”.

No sabía cómo decirme que en realidad mi pelo se había vuelto naranja.

Nada de reflejos rojizos, o de castaño caoba. Naranja. La verdad es que, pese a la sorpresa, nos encantó el experimento, una porque nos gustaba el color y otra porque descubrimos que mi pelo es tan poroso que para decolorarlo no tendríamos que pasar nunca por el agua oxigenada.

Pelinaranja y cejinaranja, unos meses después me fui a Belfast, a visitar a una amiga que estaba allí haciendo el Erasmus. Volví muy impresionada por la atmósfera que se respiraba en la ciudad, donde los coches de policía eran tanquetas, las comisarías, búnkeres y las fronteras, aunque invisibles, muros contra los que chocar a cada paso.

Este último año he llevado el pelo totalmente negro, lo que no dejó indiferente a nadie. De hecho, los únicos que estábamos 100% convencidos éramos mi novio y yo. En Navidad, recopilando viejas fotos, encontré una de mi visita a Irlanda del Norte. Me apetecía un cambio, y pelinaranja se me veía bien, así que se lo propuse a mi peluquero.

Tengo mucha suerte con los peluqueros que conozco, que se apuntan a un bombardeo, y, aunque pasar del negro al naranja no es sencillo, nos pusimos a ello con entusiasmo, paciencia, tijeras y decolorante. Lo de “poroso” funciona en los dos sentidos, puedo pasar del castaño al rubio, pero vete tú a quitar el negro que se ha fundido con la queratina.

Esta vez, para las cejas, preferí depilarlas a su mínima expresión. No vaya a ser que alguien piense que soy yugoslava.

En la transición de morena a pelinaranja estábamos cuando me seleccionaron para hacer un cursillo sobre juventud, en… Belfast.

No sé si fue el tinte naranja o es, una vez más, la teoría de espirales, pero me hizo gracia pensar que, en las fotos, el color de pelo no serviría como pista para determinar la fecha.

 

COMMENTS

  • Yo teñí a mi hermana de rosa una vez, pero buscábamos ese color. En sucesivos teñidos una de las veces cambió de marca de tinte y el pelo le quedó naranja butano, pero no le quedaba bien. Yo nunca me he teñido, a veces pienso en hacerlo, pero nunca termino de animarme.