Redes sociales: Cacos y rateros

Hoy seguimos hablando de redes sociales.

Es de bien nacidos ser agradecidos

Uno de los comentarios en Facebook a mis “Tres mandamientos Cotillas me dio que pensar. El mismo decía que “Y yo criticaría una cosa que me repatea un poco de la gente en el face: hay gente que te copia un comentario, una foto,… y no es capaz ni de poner en tu muro ni simplemente que le gusta. ¿Que es? ¿que en su muro queda chulo y en el tuyo no?. Aquí entramos en dos cuestiones. Dependiendo del contenido, puede referirse a:

**Una cuestión de “netiqueta” (las reglas de comportamiento en la red)

** O incluso al plagio.

Hay muchas versiones de lo que debe ser la netiqueta, que evolucionan constantemente. La definición de ésta es muy simple: sé igual de educado en la vida virtual y en la real. Como ya decía en “Tres mandamientos, hay que ser agradecidos. No está de más dejar un comentario (o incluso un cutre like) cuando se comparte el contenido de otros usuarios. O antes de darle al “Compartir” poner “Visto en el muro de Pepita Quiñones”.

No seas rata, retuitea

Igualmente, y sobre todo en twitter, se tiende a copiar (y pegar) contenido firmándolo como propio o sin citar la fuente. En lenguaje de Twitter, sin hacer RT. Es difícil entrar en una controversia jurídica. Los 140 caracteres no permiten asegurar si hay plagio o no. El cálculo de probabilidades (la posibilidad de que sea una “casualidad”) juega totalmente en contra. En este sentido puedo mencionar dos casos que me tocaron (tocan) mucho las narices y contra los que poco se puede hacer.

El primero es una página de Facebook. Historias de Terror está gestionada por una pandilla de adolescentes sobrehormonados que piensan que todo Internet es orégano. Los mastuerzos se dedican a piratear relatos sin encomendarse ni al autor ni a la fuente. Para colmo responden a los comentarios en mayúsculas y con tres faltas de ortografía cada dos palabras (una falta grave de netiqueta).

El segundo es un amigo mío que retwittea las máximas de otro twittero muy famoso (más de 100.000 seguidores) sin hacer RT ni mencionar de dónde las ha sacado. Sutil, yo ya le he dejado varias veces comentarios tipo “Esto se lo has visto a Genaro el de Haro” (nombre ficticio) sin obtener respuesta. Tras haberle dejado tres o cuatro notas como ésa, lo he dejado por imposible.

Comportamiento en las redes sociales

Pero la cosa no acaba aquí. Con toda la razón del mundo, la persona que menciono arriba me indicó que había detectado usuarios muy sigilosos en su uso de las redes sociales “me resulta muy curioso algo que ya me pasó con más de una persona, y es que en el facebook dan la impresión de que no tienen actividad ninguna, incluso dicen que no entran o que no les gusta, y después me mandan por mensaje privado comentarios sobre alguna foto que publiqué o preguntando sobre algo que puse. O que comentan con otra persona lo que yo tengo en el muro ¿Que es, para que nadie sepa que realmente sí que entran en el face?

De la misma manera que las redes sociales tienen fanáticos y geeks, también existe una cierta vergüenza a reconocer que se usan. Como existe a reconocer que se ha visto Eurovisión o que se es fan de Belén Esteban. Esto viene dado, entre otras, por dos razones. La primera es la percepción de las redes sociales como “antros virtuales” donde sólo se comparten porno y gilipolleces sin contenido intelectual.

La segunda es más que una percepción, es la constancia de la inseguridad de la red. Por un lado, que Facebook juega con nuestros datos (de manera supuestamente anónima) para estudios de marketing es bien sabido de todos. Por otro, todo usuario tiene el derecho de elegir cuan públicas quiere que sean sus interacciones con el resto. Algunos prefieren que sea el mínimo, lo que es una opción totalmente respetable. Notaréis que no menciono por su nombre a la persona que me ha hecho los comentarios. Precisamente porque no me toca a mí decidir.

Y vosotros… ¿qué pensáis?

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