Cómic ¿Se puede contar todo?

El pasado febrero mi trabajo me llevó a Angulema, sede de uno de los Festivales de Cómic más importantes del mundo. Allí coincidí con un grupo de artistas y dinamizadores culturales gallegos. Tras una jornada intensa de visitas a empresas de infografía, cruzándonos con gente que recibe Oscars o decide el ángulo con el que Snoopy se apoya sobre su perrera, por la noche asistimos a una sesión de video, que completamos con un karaoke y con una conversación sobre el proceso creativo regada de cerveza.

Al día siguiente, uno de estos artistas me preguntó:

– ¿Querrías escribir para cómics?

Me quedé volada. Fui muy sincera, y respondí que no me lo había planteado nunca. Y el sí se quedó en el aire, como si Campanilla se hubiese perdido de camino a Nunca Jamás.

La curiosidad mató al cómic

La curiosidad (y mi novio, que es un entrometido) me han llevado a investigar un poco. Me he visto los tres documentales de Arte sobre los Súperhéroes, y otro documental sobre JC Mezières.

De la primera tanda de videos, he sacado en claro que existen esquemas (Superman) que se pueden olvidar (Batman) e incluso ridiculizar (Clark Kent vs Peter Parker) y que los malos (the Joker) siempre son más interesantes. Hasta cuando son buenos (Spawn). Como escritora he descubierto la importancia de los diálogos, de la trama principal, de la subtrama, y de la delicadeza con la que hay que gestionar un personaje (o varios) de personalidad múltiple. Además del reto de trazar historias para cada episodio.

Yo también soy Spiderman. Y Bugs Bunny.
Yo también soy Spiderman. Y Bugs Bunny.

También he aprendido que se puede matar a Superman. Varias veces.

En el cómic también cuecen plagios

Jean Claude Mezières es un dibujante francés que ha inspirado generaciones de creadores. Conceptor de El quinto Elemento de Besson, en Star Wars se pueden apreciar escenas enteras calcadas de su visión galáctica (sin que George Lucas lo haya reconocido nunca.)

Mezières trabaja con Pierre Christin, que escribe los escenarios. Para mí fue espectacular observar ese intercambio entre los dos, cómo Mezière convierte 4 páginas de narración, distribuidas en escenas, acompañadas de acotaciones como en teatro, en “planchas” de cómic.

Me dije, “He escrito teatro. Puedo escribir cómic”. Pero la duda persistía ¿se puede escribir de todo?

Y entonces me regalaron “Píldoras Azules”. Un álbum autobiográfico de un dibujante que convive día a día con el sida de su novia y de su hijastro.

Se puede.