Ser actor es un trabajo

Juego de Tronos. En Twitter

Hace unos días se montó un pitoste fenomenal en twitter porque una de las actrices de la segunda temporada de Juego de Tronos no se había leído los libros. Los fans la acusaban de faltarles el respeto, a ellos y a su adoración.

Yo, que soy actriz aficionada desde los cuatro años y directora amateur de teatro desde los diez, también me enfado, pero por otra razón. Ser actor es un trabajo. El talento natural ayuda, pero no es suficiente.

A la gente se le olvida que el actor es un profesional como lo puede ser un fontanero.  Arreglar un grifo lo puede hacer un manitas, pero el fontanero se ha formado para que el atasco no te reviente las tuberías.

Cómo ser actor. O actriz

Las tablas, los cursos, el método Stanivslasky y la Escuela de Arte Dramático, entre otros, forman al actor, de manera a que éste sepa crear la cuarta pared que lo separa del público (o de la cámara) y lo introduce en su personaje. Para ponerse la piel de otro, todos los medios son válidos,  de la meditación a la inmersión en la vida real, cada profesional busca sus artimañas para volverse otra persona y hacernos creer una historia que no es la suya.

Los que pueden, claro. Se me viene a la mente Ben Stiller, no sé porqué.

El casting de Juego de Tronos

¿Debería haberse leído los libros? Depende. Hay directores que cuando hacen un remake les prohíben a sus actores ver la primera versión. Yo misma escribí una adaptación del libro de Olivia Goldsmith,  “El club de las primeras esposas” para Enxebre, mi antiguo grupo de teatro y os puedo decir que ninguno habíamos visto la película y el libro lo había leído sólo yo. ¿Por qué? Mi intención era que cada uno de mis actores se sintiera cómodo en el personaje, que le diera un poco de contexto personal, evitando los estereotipos “made in USA” que perfuman tanto el libro como la película.  Salió bien, mis chicos fueron capaces no sólo de  representar sino también de improvisar sin salirse ni de la obra ni del personaje.

Hay otros directores que prefieren que el actor lo sepa todo del personaje (véase el método Stanislavski). Ese todo va de la primera papilla a sus traumas más profundos, desde el día que se hizo pis en la guardería a su primer desamor.  Ese trabajo lo pude hacer con Enxebre con mi obra “A Dictamorte”, donde buscamos la ambientación en la música y en el vestuario, pero también en el conocimiento de cada uno de los actores sobre la posguerra; que era extenso y que sirvió para cohesionar las diferentes escenas.

Yo soy partidaria de adaptar el método a la obra a la que nos enfrentamos. En el caso de Juego de Tronos, pienso que sí, que debería haberse leído el libro de George R.R. Martin. Y algo de Historia Medieval, y algo sobre la Guerra de las Dos Rosas. Juego de Tronos describe un mundo tan denso que es imposible abarcarlo limitándose a las líneas a repetir delante de la cámara.