Sólo un poema niña

Una vez, hace muchos, muchos años, siendo yo una niña de 5º de EGB, mi tutora me obligó a escribir un poema. Yo ya había escrito una historia y me parecía más que suficiente para concursar en el premio anual de literatura de la escuela. Como no parecía ser optativo, me mordí la lengua y me dije “te vas a enterar”. Y escribí un poema niña a través de la voz de un bebé, diciendo que el mundo era horroroso y que nada mejor que una madre.

Más o menos.

Tan buena fue mi venganza que gané el premio de poesía en español para los alumnos de quinto de ese año. Me acuerdo como si fuese ayer de la entrega de premios, delante de toda la escuela.

Vocaciones que salen de la rabia

Subimos al escenario según nos habían llamado, así que de cuatro, yo era la tercera. Los premios también estaban ordenados en una mesa: un libro, un boli de colores, un libro, un boli de colores. Yo estaba contentísima porque me tocaba un libro.

He dicho me tocaba.

La profesora que daba los premios no debía estar muy de acuerdo, porque me cambió de sitio en la fila. La miré furibunda, la odié en su cara, pero ella siguió a lo suyo y me dejó de última, haciendo que su alumno pasase primero, con la excusa de que él había escrito un cuento y yo “sólo un poema niña.

Me dieron un bolígrafo de cuatro colores (azul, negro, rojo y verde) que, aunque siempre me encantaron, detesté con todas mis fuerzas. Una vez la “ceremonia” terminada, me fui corriendo, hecha un mar de lágrimas, a subirme a una ventana. No para tirarme, sino porque siempre he reflexionado mejor con buenas vistas.

Me senté en la ventana del parvulario y alguien me envió un balonazo en la cocorota. Cuando abrí los ojos, el niño más guapo de mi clase había venido a ver cómo estaba y a decirme que la muy innombrable de la profesora me acusaba de haberle dado una patada al salir. Decididamente, aquel era mi día de suerte.

Nadie la debió creer, porque nadie tomó ninguna medida contra mí.

Y el universo te compensa

Dos años después, volví a ganar, esta vez con una historia sobre el apartheid. Y en esa entrega hubo libros para todos.

Lo cuento hoy y todavía me duele. Es más, mirándola con ojos de adulta, me cuesta justificar a una profesora que le hace eso a una niña. No solo me privó de mi premio, sino que además me acusó en falso. Para rematarla con la crítica más dura que he recibido nunca:

Sólo has escrito un poema.”

COMMENTS

  • Favio

    La torpeza con la que algunos maestros (en el caso de ellos es aun mas grave pues es su son profesionales de la formacion de ninos y jovenes) tratan a sus alumnos a veces raya en el absurdo.
    Los gestos de las personas hacia los ninos y los adolescentes en muchos casos dejan huellas indelebles y de paso te voy a contar una pequena historia.
    Una vez hace mucho tiempo viaje a Espana por primera vez siendo adolescente y dos primas que no conocia nos me pasearon (entre muchos otros gestos invaluables) a mi y a mi hermana por La Coruna y sabes en que? En el auto rojo que esta detras tuyo en la foto de cuando eras pequena.
    Ya ves si algo bonito no se olvida imaginate algo injusto….

    Cheers..