Tortas a la francesa

Tortas a la francesa

No me gusta quejarme ni despertar misericordia. Intento tomarme las cosas con humor y, cuando no se puede, pues con cinismo. Sin embargo, hoy me he levantado con el pie izquierdo y tengo ganas de destripar unos cuantos mitos. Me he cansado del espíritu aventurero, de la “exportación de cerebros” y de comentarios tipo “tú sí que has tenido suerte, los que se iban antes, afrontaban peores condiciones”, “no te puedes comparar a los que…

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Una de petardos

Una de petardos

Petardo mendigo Me jactaba yo, muy segura de mí misma, que viajando sólo me cruzaba petardas y no petardos. Pues tendría que haberme quedado callada, porque a los dos días de publicar el dicho post, me he cruzado con unos cuantos petardos. Una horda de ellos y todos en el mismo viaje, por si no me daba por enterada si llegaban de uno en uno. Antes de tomar el primer tren, me fui a comprar…

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Llegadas Inolvidables

Llegadas Inolvidables

Bruselas (2002) Llegué a Bruselas en Septiembre, cargada con dos maletas desproporcionadas y un mapa de barrios donde “mejor no vivir” dibujado por mi amiga con un bic en un papel de cudraditos. Recién aterrizada y hecha polvo, tras atravesar uno de los aeródromos más extensos de Europa, alcanzar el tren con aquellos dos bártulos elefántidos fue toda una proeza. Tras mucho arrastrar, voltear y sopesar, opté por dejar que bajasen solos las escaleras mecánicas, porque yo…

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Canción de vuelo y fuego

Canción de vuelo y fuego

La conversación con el taxista me ha recordado un viaje a Dublín. La vuelta. Una de esas conexiones imposibles donde te dices que tú te las apañas porque estás curtida y hablas inglés, pero que un turista medio se hubiera quedado en el camino. Y no hablo de Ryanair. Hablo de Air France.  Hace un año y me acuerdo como si fuera ayer. Air France también tiene aviones de bolsillo Llegué al aeropuerto de Dublín…

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Ser taxista te vuelve mala persona

Ser taxista te vuelve mala persona

Con el tiempo más que justo para llegar de Montparnasse a Orly y la cadera hecha migas, no me quedó otro remedio que tomar un taxi. Como siempre, no llega con que le pidas al primero de la fila que te lleve, sino que éste tiene que pedirle la venia a los compañeros. Cosas raras, qué quieres que te diga. Yo llegué a la vez que una rubia, y todos los taxistas preferían a la…

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