Llegadas Inolvidables

Llegadas Inolvidables

Bruselas (2002) Llegué a Bruselas en Septiembre, cargada con dos maletas desproporcionadas y un mapa de barrios donde “mejor no vivir” dibujado por mi amiga con un bic en un papel de cudraditos. Recién aterrizada y hecha polvo, tras atravesar uno de los aeródromos más extensos de Europa, alcanzar el tren con aquellos dos bártulos elefántidos fue toda una proeza. Tras mucho arrastrar, voltear y sopesar, opté por dejar que bajasen solos las escaleras mecánicas, porque yo…

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Menos mal que esperé

Menos mal que esperé

Viajo mucho. Tanto que a veces, antes de comprar los billetes, sé perfectamente si el viaje me va a dar problemas o no. Es mi trabajo, así que no tengo más remedio que ir. Arrastrando las patas y con una nube negra por sombrero. Rennes- Paris: la importancia de quince minutos El último de estos viajes “nube negra”  fue a Bruselas. Al llegar a la estación, a las 18h, la SNCF me manda un mensaje:…

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