Extraños en la primera noche

Extraños en la primera noche

Septiembre, 1999 Mi compañera de Erasmus y yo llegamos a Rennes (Bretaña Francesa) hechas polvo, después de no sé cuántas horas de viaje, sobreviviendo a base de bocadillos. Machacadas tras doce horas de tren Coruña- Madrid, y dos vuelos Madrid-París y París-Rennes, casi no entendimos al chico que había venido a buscarnos (Sylvain) cuando pronunció nuestros nombres. Jugando al Tetris con nuestros maletones, nos incrustamos en su Clío rojo y allá llegamos a la Residencia Universitaria,…

Leer Más

Descubriendo Petardas por el Mundo

Descubriendo Petardas por el Mundo

De escala en escala, de estación en estación, entre aeropuertos, taxis, trenes y buses, me voy encontrando especímenes de “espabiladas por el mundo” que he decidido clasificar bajo el género petardas. ¿Número? Demasiadas. Lejos de mí ignorar que también hay “petardos por el mundo” pero éstos deben de ser menos numerosos y/o más discretos, ya que, pese a viajar casi una vez por semana desde hace tres años y medio, todavía no me he encontrado ninguno….

Leer Más

Canción de vuelo y fuego

Canción de vuelo y fuego

La conversación con el taxista me ha recordado un viaje a Dublín. La vuelta. Una de esas conexiones imposibles donde te dices que tú te las apañas porque estás curtida y hablas inglés, pero que un turista medio se hubiera quedado en el camino. Y no hablo de Ryanair. Hablo de Air France.  Hace un año y me acuerdo como si fuera ayer. Air France también tiene aviones de bolsillo Llegué al aeropuerto de Dublín…

Leer Más

Ser taxista te vuelve mala persona

Ser taxista te vuelve mala persona

Con el tiempo más que justo para llegar de Montparnasse a Orly y la cadera hecha migas, no me quedó otro remedio que tomar un taxi. Como siempre, no llega con que le pidas al primero de la fila que te lleve, sino que éste tiene que pedirle la venia a los compañeros. Cosas raras, qué quieres que te diga. Yo llegué a la vez que una rubia, y todos los taxistas preferían a la…

Leer Más

Menos mal que esperé

Menos mal que esperé

Viajo mucho. Tanto que a veces, antes de comprar los billetes, sé perfectamente si el viaje me va a dar problemas o no. Es mi trabajo, así que no tengo más remedio que ir. Arrastrando las patas y con una nube negra por sombrero. Rennes- Paris: la importancia de quince minutos El último de estos viajes “nube negra”  fue a Bruselas. Al llegar a la estación, a las 18h, la SNCF me manda un mensaje:…

Leer Más
1 2 3 4 5 7