Trabajar en Relaciones Internacionales IV

Hace quince días salió un artículo en  La Voz de Galicia anunciando la convocatoria de plazas en la Unión Europea y en Naciones Unidas,  como una panacea contra el paro y “una opción para trabajar en España”. Tras la lectura del artículo, no supe si echarme a reír, a llorar o a darme cabezazos contra las paredes.

De hecho hice algo que no suelo hacer, dejé un comentario.

(By the way, gracias Alfonso por los ánimos)

Primero, el título. “En España”. Difícilmente las susodichas plazas son para trabajar en España. En el caso de la UE, la mayoría son para Bruselas y las de Acción Exterior para las oficinas dispersas por el mundo. Naciones Unidas tiene sede en Nueva York y Ginebra, y lo mismo reza para las oficinas.

El artículo continúa mencionando los requisitos para presentarse a los exámenes, obviando lo más importante. Son requisitos mínimos, es decir, el umbral cero, pero todo lo que se tenga a mayores se valora, especialmente en el caso de Naciones Unidas, donde no todo el mundo llega a la fase de examen.

En el caso de Naciones Unidas y habiendo sido una de las convocadas a examen en 2010, puedo decir que la competencia es muy dura para entrar, tanto para ser admitido a examen como en las fases posteriores. Los requisitos mínimos son eso, mínimos para poder presentarte; pero para ser convocado a la prueba escrita, la candidatura tiene que destacar. Hasta saber ordenar la documentación en modo y forma requiere su preparación. Y el examen es una prueba intensa donde juegan los nervios, el conocimiento de idiomas y la competencia que representen los otros candidatos.

Y ahí llegamos a los números.  En el examen de NU de 2010, sólo se admitió un máximo de 40 nacionales por cada grupo temático. Fuimos convocados unos trescientos españoles, de los que sólo pasaron diecisiete.  La nacionalidad cuenta a la hora de presentarte al examen, pero a la hora de valorar tu candidatura y tu prueba escrita, compites con el resto de países y con gente que ya está trabajando en la organización.  Para las plazas profesionales, 400 según La Voz de Galicia, ídem. No son 400 para España, son 400 para los ciento noventa miembros de NU.

Respecto a las oposiciones a la Unión Europea, el análisis es similar. Las 300 plazas están abiertas a los 28 (con Croacia) países de la UE. Tocan a 10 por país, siendo optimistas. Y no todas son de “entrada” para gente que sale de la universidad.

Me parece que es necesario dar este tipo de noticias con un cierto conocimiento del asunto y no con la ligereza del que cree que ha descubierto la penicilina contra el desempleo. Las Relaciones Internacionales son una profesión para la que hay que prepararse durante años y con esfuerzo, como la Medicina o la Ingeniería.

A los que después de esta perorata seguís creyendo que merece la pena, no puedo sino recomendaros que os leáis los pocos consejos que sabría daros: AQUÍ.