Tres mandamientos cotillas

Por mi cumpleaños les pedí a mis amigos que compartiesen sus posts favoritos de este blog. Lo mismo hice para mi santo, que coincide quince días después. La verdad es que la gente se sumó a la iniciativa de buen grado, y pude aprender mucho, tanto de mí misma, como sobre lo que escribo, como sobre mis amigos.

Vaya este post dedicado a los padrinos de “Esto no es Yugoslavia” y a las más de 160 visitas que conseguimos en cada acto de apadrinamiento.

Mi experiencia en redes sociales me demuestra una cosa, el “like” está matando internet. Internet y las redes sociales están pensadas para compartir. Compartir conocimientos, ideas, o, en mi caso, las batallas del día a día.

En cambio, tanto el “like” del Facebook como el “favorito” de Twitter, están acabando con la distribución voluntaria de contenidos y limitan a los usuarios a decir “sí, vale, me gusta” como si fueran vacas viendo pasar el tren. O dinousaurios viendo pasar un motorito. Y, aunque ignoramos si fue un motorito, ya sabemos lo que les pasó a los dinosaurios.

Que conste que los “likes” se agradecen, pero la idea original no era esa. Las ideas, en realidad, son tres:

Comenta:
Cuando veas un artículo, una receta, un cuento, un vídeo o unos patrones de ganchillo que te interesen en la Red, intenta dejar un comentario. Puede ser un simple “Gracias, siempre quise tejer un pokemon rosa fucsia y no he podido hasta ahora”, o una crítica elaborada de lo que has leído, o un “mírate este link, que completa tu opinión”. Puedes responder algún tweet. O comentar un estado/una foto. Pero ¡Leches! Di algo, que la persona se ha currado un contenido y si no le dejas un guiño, ni siquiera sabrá qué te ha parecido. Hay que ser educados, pero no mudos.

Comparte:
Por los mismos motivos que se mencionan para los comentarios. Porque la persona que escribe es tu mejor amiga y quieres darle publicidad. Porque el autor es un pirado y quieres ponerlo a caldo en tu muro de Facebook. Porque la escritora está muy buena y quieres tirarle los trastos. Porque es un post cojonudo. Porque quieres llegar a los 1000 tweets. Porque tu ratón se aburre. Porque tus amigos ya están hartos de las fotos estándar con citas añejas en su página de Inicio. Retweetea, comparte, recomienda. Que se vea que eres una persona culta e informada. Lo que sea. Comparte, coño, que lo que no se comparte se disfruta la mitad.

(la foto la he visto en la página Facebook de Leer, por ejemplo)

Participa:
Los dos primeros mandamientos hablan del bombo que les puedes dar a los demás. Vamos a pensar ahora en mirarnos nuestro propio ombligo y decir lo que pensamos, lo que nos revienta las tripas o lo que nos hace felices, todo a la vez o por separado. Junto, o mejor por partes, que diría Jack El Destripador.  Si tienes mucho que decir, pues ¡ábrete un blog!.  Yo me dedico últimamente a animar a la gente a que se abra el suyo, a que lo ponga bonito (bueno, a veces también meto una maneja en el diseño), y a que le dé caña, publicando regularmente.

Si tienes cosas que decir, pero el blog te parece un coñazo, pues tienes las notas del Facebook, por ejemplo. Si no tienes Facebook, o lo que escribes está demasiado elaborado para ser una nota, pues apúntate a una web colaborativa, que puede ser general, o temática. O convence a algún amigo bloguero para que te deje ser firma invitada. Aunque sea en Yugoslavia 🙂

Hala, ya estoy esperando vuestros comentarios y compartimientos. Ruegos y Preguntas.

 

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