¡Vente p’Alemania, Pepe!

Nota del 01/12/12. Dedico este post a la señora Marina del Corral y a su filosofía del Espíritu Santo Aventurero.

Hace unos días el blog Pepas y Pepes me dedicó un post. En él hablo de las razones que me llevaron a emigrar y de cómo se vive la experiencia de vivir en otro país.

Emigrar no es una ganga

Vivir fuera no es fácil. En mi caso, más que una elección, es quizás un destino, ya que desde pequeña encaminé mi carrera hacia las Relaciones Internacionales y me puse a estudiar lenguas.  El Erasmus lo hice en Bretaña francesa, el máster en Bruselas, las prácticas de Comercio Internacional en Namibia y las de Cooperación al Desarrollo en América Central.(Igual tengo espíritu aventurero de ese)

Sin embargo, la reflexión del susodicho post y del blog que lo alberga, es que la emigración no es un camino de rosas. Tomar la decisión de coger la maleta no es sencillo, como tampoco es fácil asumir que, vista la situación en tu lugar de origen, no habrá camino de vuelta.

La emigración como factor de riesgo psico-social 

Conocer la lengua y la cultura es una ventaja, pero la integración cuesta. Cuando llegas como estudiante, la experiencia es distinta, ya que el marco social es más propicio. No sólo coincides con otros muchos estudiantes que han venido como tú, sino que la universidad ofrece muchas oportunidades de conocer gente, salir, hacer deporte, con los nacionales del país.

En cambio, el mundo laboral es mucho más duro y restringido. Coincides con personas que ya tienen su vida hecha y que, por muy amables que sean, no van a cambiar su rutina y sus círculos para acogerte. Hacerse hueco no  es una tarea simple y yo, tras tres años en el país, todavía estoy intentándolo.

De la misma manera cuesta labrarse una carrera y encontrar un lugar dónde vivir.  O entender cómo funcionan las cosas más concretas, desde el billete de autobús hasta el sistema sanitario, tanto en el país de acogida como en el tuyo, donde ya no te vale la dichosa tarjeta. O despertarse por la mañana, tras haber soñado con tu casa y tu familia, y darse cuenta de que estás en otro sitio. Lejos.

La disociación de identidad juega siempre en nuestra contra. No somos ni de aquí ni de allá, nos pasamos el día hablando en una lengua que no es la nuestra y en todo momento se te recuerda queno eres francesa (o alemana, o suiza, … ) y que hablas con acento. He de confesar que a veces estoy tan cansada que hablo una especie de frañolego extraña que mi novio (y mi gata) han aprendido a duras penas a descifrar.

Los emigrantes nos merecemos un respeto

Por las cosas que menciono en Pepas y Pepes, y por lo que acabo de decir más arriba, no puedo evitar indignarme cuando salen artículos como el que publicó El Mundo el pasado 26 de abril. EDITO: O con las afirmaciones de la señora Marina del Corral del 30/11/12. 

Me revienta esa imagen idílica de lo que es tener que ganarse el pan (y no plantearse aventuras) yéndote de tu país, como si todo fuera Jauja y en Europa (o en América, o en Asia) nos fueran a recibir como a marajás. Pues no señores, si tenemos suerte, seremos recibidos “como uno más” y si no la tenemos, seremos “ese extranjero” que viene a robar el trabajo, la beca o incluso la novia.

Y no comeremos perdices ni seremos completamente felices, porque ya no somos rosas de jardín, somos cactus de invernadero. Trasplantados en una maceta en la que nunca encontraremos raíces. Transterrados.

 

COMMENTS

  • Llevo 8 años en Portugal y me sigue pasando exactamente lo que dices… Y estoy especialmente de acuerdo con aquello de “personas que ya tienen su vida hecha” y “en todo momento se te recuerda que “no eres francesa” (o alemana, o suiza, … ) y que hablas con acento”… Aunque no sé cómo sería volver (si es que se vuelve…)… Entonces serías la “emigrada” y la “extraña”, aunque los amigos y la familia sean los mismos… Ains, esta vida que no tiene nada que ver con lo que imaginamos…

  • Llevo 8 años en Portugal y me sigue pasando exactamente lo que dices… Y estoy especialmente de acuerdo con aquello de “personas que ya tienen su vida hecha” y “en todo momento se te recuerda que “no eres francesa” (o alemana, o suiza, … ) y que hablas con acento”… Aunque no sé cómo sería volver (si es que se vuelve…)… Entonces serías la “emigrada” y la “extraña”, aunque los amigos y la familia sean los mismos… Ains, esta vida que no tiene nada que ver con lo que imaginamos…

  • loly

    Recordad que lo valientes que sois, eso os tiene que dar mucha fuerza!!! Ánimo!!!

  • loly

    Recordad que lo valientes que sois, eso os tiene que dar mucha fuerza!!! Ánimo!!!

  • Juan Carlos

    No siempre debe ser traumático, depende del destino. En Argentina (no creo que sea muy diferente en México) siempre serán bien recibidos. Conseguir trabajo depende de tu calificación profesional y puede llevar tiempo. Te delatará el acento, cosa que no importa demasiado, pues la colectividad española es muy grande, lo que hará que extrañes menos la patria. Por aquí también sufrirás los abusos de Timofónica, igual que en casa. Y para que no extrañes al PP, tenemos algún partido de derechas y algún otro nazi que hablará bien del repelente “Caudillo”.

  • Juan Carlos

    No siempre debe ser traumático, depende del destino. En Argentina (no creo que sea muy diferente en México) siempre serán bien recibidos. Conseguir trabajo depende de tu calificación profesional y puede llevar tiempo. Te delatará el acento, cosa que no importa demasiado, pues la colectividad española es muy grande, lo que hará que extrañes menos la patria. Por aquí también sufrirás los abusos de Timofónica, igual que en casa. Y para que no extrañes al PP, tenemos algún partido de derechas y algún otro nazi que hablará bien del repelente “Caudillo”.

  • Gracias por los comentarios, me sorprende la respuesta que ha tenido este post, vamos a tener que organizarnos y emigrar juntos al mismo sitio 🙂 By the way, Juan Carlos, yo me refiero a Europa y a la campaña infame de los medios de comunicación españoles con el trasvase de gente a Alemania.

  • Hola Tamara/Eterei Nos encantaría poder publicar tu artículo “¡Vente p’Alemania, Pepe!” en http://transterrados.wordpress.com Puedes escribirnos a transterrados@gmail.com Sea lo que sea, muchas gracias por adelantado. Un saludo. Juan A.

  • Hola Tamara/Eterei Nos encantaría poder publicar tu artículo “¡Vente p’Alemania, Pepe!” en http://transterrados.wordpress.com Puedes escribirnos a transterrados@gmail.com Sea lo que sea, muchas gracias por adelantado. Un saludo. Juan A.

  • A tus palabras solo puedo añadir: Amén. El artículo que mencionas de El País es sencillamente patético, un insulto a nuestra inteligencia. Es bochornosa esa campaña para mostrar la panacea de según qué países. No venden más que HUMO, en lugar de dar una visión realista de las cosas. A esa mentira contribuyen los medios, claro está, pero también ciertos blogueros de vida bohemia que presentan panoramas idílicos y la gente que se presta a salir en la tele haciendo ver que vive en el país de las hadas y los osos amorosos.

    Enhorabuena por tu blog. Me encanta. En esta marabunta que es internet, cualquiera puede publicar de todo. Sin embargo, una cosa es juntar palabras y otra muy distinta es escribir. Eso no sabe hacerlo cualquiera. Por eso, es un placer descubrir algo de calidad entre tanto mediocre.

    Saludos

  • Me voy a sonrojar. Yo pienso exactamente lo mismo mismamente de tu blog, jejeje.