Vivo en un zoo

Creced y Multiplicaos

Hasta ahora os he hablado de mi gata, Accidente, del retriever Shreck, de Sardina, la gata vecina, y otros gatos que visitan mi jardín por la noche. Pues en estas semanas el jardín ha crecido y en la parcela de al lado tenemos un conejo.

No es que los vecinos se hayan comprado un conejo, no, es que Sardina, en una de sus excursiones, lo ha secuestrado. Atravesando los techos con el gazapo en las muelas, lo ha puesto a salvo en el jardín de la izquierda (si el mío es el del centro, el de Sardina es el de la derecha). Como no puede saltar las vallas, ahí vive el pobre conejito. Las que no están a salvo son las verduras que mis vecinos tienen plantadas.

El zoo de Barcelona, en versión jardín

Por Corpus Christi aquí tuvimos un fin de semana largo. La víspera, cuando llegué a casa, mi novio me contó que acababa de salvar un pájaro de las fauces de Accidente… dos veces. La primera en la cocina, donde los chillidos del pájaro le alertaron de lo que sucedía, con lo que pudo recuperarlo y echarlo al jardín.

En la segunda intentona Accidente fue más lista, y mi novio se la encontró en las escaleras con su víctima.

La opción fue sacarlo por la puerta de la calle.

A la mañana siguiente, mientras disfrutábamos de un café, escuchamos chillidos en el jardín. Un pájaro nos insultaba desde la tomatera, mientras Accidente se agazapaba en el seto que hay entre las dos casas. Mi novio se deslizó entre las ramas para sacar del apuro a un pajarillo asustado. Cuando me acerqué a él para calmarlo se puso a berrear, y, tanto mi novio como yo, entendimos que nos estaba llamando de todo.

Cría Cuervos y

En ese momento el pájaro de la tomatera (que debía de ser la madre) se puso a sobrevolarnos, sin dejar de gritar, y Accidente a caminar a nuestro alrededor, mientras mi novio buscaba el nido del que se había caído el pajarito. Allí lo puso y de allí se volvió a caer. Inmediatamente, agarré a Accidente y la encerré en la cocina.

El jardín no es muy grande, pero nos llevó un rato discernir cómo proteger al pobre bicho de los gatos, mientras su madre nos perseguía desesperada de árbol en árbol. Al final lo pusimos en el techo de una caseta colindante. La madre dejó de chillar y se posó en el dicho techo, cantando con un tono diferente.

¿ Quién dijo que los pájaros no piensan?

COMMENTS

  • Hortensia

    Menos mal q dices q el jardín es pequeño xq de lo contrario vendrían Elefantes o Ipopotamos quien sabe muy bonito (la suite vite)