Le atiende Iberia ¿Qué podemos perderle hoy?

Así como mi gripe, la del niño y la del padre no eran suficiente acicate para la vuelta al trabajo… Mis maletas siguieron dando vueltas con Iberia, alrededor de Europa, de mi cabeza y del molino tras un infructuoso vuelo de vuelta a Rennes el 11 de Enero.

Recordatorio: Esperando las dos partes del carrito del niño  y dos maletas

Las primeras piezas de equipaje en ser encontradas fueron la silla y las ruedas del carrito del niño (el 12 de Enero). Como un bebé es un asunto urgente que Iberia se toma muy en serio (palabras textuales del operador) las enviaron al día siguiente (13) a Burdeos. Allí pasaron el fin de semana, supongo que saludando viñedos, y luego las devolvieron a Madrid porque no encontraron conexión Burdeos-Rennes. Si me hubieran preguntado a mí, les hubiera dicho una que sale todos los días (Air France por Lyon).

Entre tanto, les dio tiempo a encontrar la maleta de mi susodicho. Así que el domingo por la mañana (14) embarcaron las tres piezas para Rennes. Llegaron. Al aeropuerto. Se ve que desde el jueves yo no había esperado lo suficiente. Quizás no me había gastado bastante en teléfono (la línea de ayuda de Iberia es de pago). Quizás me sobra paciencia (el servicio del aeropuerto de Rennes es algo así como el de Tráfico en Zootopia, véase foto y vídeo). Puede ser que estos señores supiesen que con la gripe yo no iba a sacar de paseo al niño. Fuese por lo que fuese, se programó la entrega para el lunes por la tarde (15).

Una semana de caos

El lunes por la mañana me llama la empresa de transporte para anunciarme que en cinco minutos vienen a recoger la silla antropocénica que el aeropuerto me había prestado.

– Por encima de mi cadáver, le respondo yo al técnico, que se quedó temblando. – La silla no se mueve de aquí hasta que me devolváis la mía

– ¿Pero no llegó ayer?

Total que al final me dijo que le llamase cuando su compañero me diese lo mío.

Llegó la silla. La montamos. Aparte de un par de rayazos y mucha cochambre (¿Pero qué rayos meten en las bodegas de los aviones?) nada grave. Y después nos fijamos en la maleta de mi susodicho. En lo que quedaba de ella. Las vistas de la cobertura asomaban entre las costuras como Lobezno cuando se cabrea. Y en ese mismo estado de ánimo llamé yo por enésima vez a Iberia.

– No se preocupe señora, que le abrimos una incidencia

Con la incidencia me han dado una maleta nueva muy mona pero que no se parece ni de lejos a la mía. Y no es que me queje, pero mi trabajo es viajar. Cuando compro una maleta, hago cálculos estequiométricos, buscando un modelo compatible con mis necesidades y las reglas de varias compañías. El coso rosa furcia que ha llegado a mi casa… no sé qué hacer con él.

No se vayan todavía… aún hay más

El martes a las 10:37 me llega un mensaje al teléfono. “Su maleta ha sido encontrada y la hemos metido en el vuelo Rennes-Amsterdam”.  La (y lo) que faltaba. Sorbí un poco de café, me froté los ojos y verifiqué el código IATA. El Rennes- Amsterdam que acababa de salir media hora antes. Llamé a Iberia.

– Mira, lo que le estáis haciendo a mi equipaje no es incidencia, no es una falta de respeto, es un choteo puro y duro. Sácate los cascos, y le preguntas ahora mismo a tu coordinador como hacéis para que mi maleta vuelva de Ámsterdam en el vuelo de la tarde. Espabila

Tras el intercambio con la operadora, llamé al aeropuerto de Rennes para preguntarles si el alma iluminada que había enviado mi maleta a Amsterdam era de Iberia o habían sido ellos. La respuesta me lo dejó claro:

– Eso tienes que verlo con la chica de equipajes (del aeropuerto, o sea, la de Zootopia)

Nota al pie 1: También llamé a Air France, pero la franchuta me dijo que aunque la maleta vuela con ellos, ellos no son responsables (o sea)

Nota al pie 2: La maleta es la que tenía los regalos de navidad y las cosas del niño, nimiedades como el sacaleches, ropa de su talla y demás…

Bandoleros

En cuanto me llegó el mensajito de “Su maleta ha vuelto de Amsterdam” llamé al aeropuerto de Rennes.

– Uy, pues no tenemos ningún transporte previsto, se la mandamos mañana por la tarde

¿Mande? ¿No os acabo de llamar esta mañana para deciros que me tenéis que devolver una maleta que habéis enviado a freír puñetas Amsterdam?

Llamé a Iberia

– Que sepáis qué vais a tener un día más de retraso porque el aeropuerto de Rennes pasa de vosotros y de mí

– Lo siento mucho señora, tiene usted razón para enfadarse, pero ahora es responsabilidad del aeropuerto de Rennes y no podemos hacer nada.

El miércoles por la tarde llega la maleta a mi casa. Al salir de A Coruña pesaba 28 kilos y medio, al llegar a Rennes 17. Vale que con tanto vaivén el aire se haya comprimido. Pero tengo la impresión de que faltan un par de regalos (ropa mía y del niño) además de mi super estuche que te cagas Accesorize (véase foto) relleno a reventar de bolis buenos, rotus caros y subrayadores de marca. Porque cuando estoy concentrada leyendo para la tesis, la pluma de los chinos no me vale. Vuelvo a llamar a Iberia.

– Ha recibido su maleta, ¿Cuál es el problema?

– Pues mira, es raro, pero al salir pesaba 28 kilos y medio y ahora pesa diecisiete

Silencio al otro lado de la línea. La operadora consulta mi dossier (que a esas alturas ya debía de durar un par de capítulos más que Santa Bárbara), traga saliva y me dice

– Tiene usted que poner una denuncia

Estoy esperando cita para ir a Comisaría. Seguiremos informando.

 

Cotillea